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DOS VOCES PARA UN MISMO CANTO / María Angélica & Paulina Bustos / n°7





Contenido

PRESENTACION por PEDRO MARDONES BARRIENTOS
Ma. Angélica Bustos Rojas
UNA RAZON DE SER
PEQUEÑA ACUARELA
PERFIL DEL DIA
DE MI HUERTO
TIEMPO AMARGO
EN FEBRERO
A LOS OJOS AJENOS
VISION DE NERUDA
ODA A "AZUL" Y A RUBEN DARIO
A VICENTE - ALTAZOR
Paulina Bustos Rojas
LLAMADA
AQUELLA NOCHE
UNA ROSA
VIAJERA
QUIMERAS
UN NIDO
ROSA DE ABRIL
RECUERDOS
RUEGO
TU VERSO
AVE DE LA ILUSION
ESTA NOCHE
RITUAL DE OTOÑO
TU NOMBRE




PRESENTACION

UNIDAS por la hermandad de la sangre y la poesía nacieron -en Talcahuano- Paulina y Ma. Angélica Bustos Rojas. Viven en Villa Alemana, "Capital de la Poesía", desde 1975. Aquí ingresaron al Centro de Arte y Cultura ALTERNATIVA, para seguir cultivando su sembradío de sueños e ilusiones líricas.

SU poesía, de acuerdo a los avatares de la vida, asume la realidad de situaciones diferentes, como si dos gotas de agua se deslizaran siguiendo sus propios impulsos en la superficie misteriosa de una hoja, sin poder evitar su pertenencia a una misma fuente.

DE temperamentos afines el discurso lírico las aproxima, mas su singular naturaleza establece los matices necesarios para no hacerse sombra una de la otra. Sé que el atento lector anotará la diferencia e irá rescatando, para su gozo y deleite, lo mejor de cada cual.

AMBAS han conquistado galardones en la región y el extranjero, figurando en antologías de su institución, de ALIRE y de países aledaños, habiendo participado -además- en Encuentros de Escritores en Argentina y la región.

LA condición frágil de Ma. Angélica la ha recluido por mucho tiempo en su hogar, posibilitando aumentar su acervo cultural en continuas lecturas, amén de otras actividades afines como: la dirección de talleres literarios, presentaciones de libros, redacción de prólogos, participación en jurados. Paulina, en cambio ha desarrollado una interesante y meritoria labor en cargos directivos de instituciones locales y regionales.

CULTIVAN la poesía, el cuento y el ensayo, dando prestigio a la ciudad de su actual residencia, aunque la mayor parte de su producción permanece inédita, siendo publicada en trípticos, cuadernillos y antologías, que resaltan su capacidad creadora más allá del ámbito nacional.

NOS asiste la certeza que esta publicación, bajo el sello de Poetas en Busca de Editor, ediciones, en el número 07 de su Colección Luciérnaga, será un aliciente para ellas, abriéndoles las puertas de impredecibles horizontes a su poesía de fina y recóndita ternura.

Villa Alemana, "Capital de la Poesía", Chile, octubre de 1997.

PEDRO MARDONES BARRIENTOS



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MA. ANGELICA BUSTOS ROJAS


UNA RAZON DE SER

	Antes de que sea
demasiado tarde
quiero dar a mis días una razón de ser;
regalarles mi intento, el último tal vez,
para adherirme al mundo,
para sentir que aún vivo,
antes de que el espíritu y el corazón
cansados
elijan su retiro...

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PEQUEÑA ACUARELA Yo no soy nadie. Sólo yo misma. Nada poseo, salvo mis sueños. Soy ... de mi isla. Soy corza tímida. Detesto el caos, y amo el silencio. En la luz aúrea del mediodía con alas libres surco los cielos. Desde mis límites miro la tierra, leo mis libros, y escribo versos. Y esta es la síntesis, fiel acuarela de mi paisaje simple y pequeño.

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PERFIL DEL DIA Mojado de pesares ha despertado el día. Corceles de neblina se han cernido en el aire. Contra el cristal, en tenue desleír mi lágrima desciende. Por este firmamento oscurecido viaja mi plenilunio de tristezas. Ausencia de ángeles y celestiales coros en el perfil del día. Sólo existe llover de invisibles campanas que consumen todos los demás sonidos, y marchitan mis dulces jazmineros del doliente huerto.

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DE MI HUERTO ... Y con la mano sobre La Biblia doy juramento: estas semillas que voy sembrando no son robadas a huerto ajeno; estas alondras que están cantando son de mi propio jardín de sueños; el agua pura que va brotando tiene su origen aquí en mi huerto. ¡Cómo podrías escalar murallas, si apenas rozo con miedo el suelo! del tiempo y su galope, hundiendo las raíces en esta tu terrestre residencia. Porque así estaba escrito en láminas de fuego desde antes que nacieras en la lluvia del Sur privilegiado, en el cósmico reino y su linaje de claro y alto vaso.

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TIEMPO AMARGO Resplandecen las rosas en el mar del crepúsculo. En jardines altísimos abrieron, en triunfal floración, sus ojos fúlgidos. Son aquellas las lámparas benéficas que iluminan sus valles oscilantes, mis altares de sombras... en los fríos ocasos de tréboles en flor. Lágrimas estelares llueven ya sobre mí, y aquel llanto es suave, silencioso, como el mío. Oh rosas de los altos alcázares, descended a mi alma, y dejadme inundada de vuestra luz piadosa; y seáis en este tiempo amargo, de congoja, la única dulzura que me roce. El cáliz de consuelo que yo beba.

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EN FEBRERO A la memoria de mi padre ...Y voló el aberrojo de la muerte. En sombrío despliegue subió por la columna de la madrugada. Llegó su pentagrama hasta el rubí que aún ardía, lento, y apagó el cantar... Oh cincelada gema. En la noble materia que emitía los últimos fulgores, allí clavóse el mortal aguijón con su pródigo extracto, como una invitación para viajar al inventario de lo definitivo... Al venir la mañana, un sol de fuego el aire acribillaba con sus dardos, y glorioso estallido de amapolas cimbrábase en la felpa mullida de Febrero. De mi mano rodó la hermosa tea que llevaba encendida... Y con mi frío pulso coronado de luto tacté la música allí en la multitud que suspiraba tan sólo por un témpano de hielo.

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A LOS OJOS AJENOS Y apenas conocerme... ¡Las preguntas eternas! ¿Tendrá alguna importancia lo que de mí responda, si cada quien posee su cristal y su vara para ver y medir todas las cosas...? Creo ser como muchas hormigas del planeta que en sus alforjas llevan ensueños, poesía, un tanto de ignorancia y de sabiduría, algo de vanidad y de modestia, y un puñado de pétalos y espinas... A los ojos ajenos, qué sé yo si soy alguien o la nada que aterra; si pequeña burbuja que hasta el aire deshace o una torre muy alta que de lejos destella; si guijarro de río o un valioso diamante de una rara belleza. A los ojos ajenos ¡sabrá Dios quién yo sea!

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VISION DE NERUDA Estás ahí con tu serenidad de alerce centenario, de centauro cabalgando por el rayo de luz. Estás ahí de un intenso fulgor siempre nimbado. Así te veo, hermano de los cóndores. Oceánico, telúrico. No sé tu realidad concreta; sólo conozco tu milagrosa esencia que perdura en mi abstracta nitidez del esquema. Así vuelas mitad hombre, mitad mítico héroe. Tan aéreo, tan pluma transparente, prodigiosa, besando las corolas siderales, tan pegado a la piedra como un lagarto oscuro. En la leyenda que a golpes de cincel se va forjando, ciclópeo, permaneces como el árbol gigante que palpita en esa infinitud del verde corazón de la madera; destilando resinas hasta el cenit.

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ODA A "AZUL" Y A RUBEN DARIO I Bajo la luz del día, ya brumoso en el tiempo, del destino los vientos venturosos hasta el sur del Pacífico acercaron tu navío de ensueño... Por bagaje traías tu aúrea primavera y, en la frente de genio, el beso luminoso de una estrella. Fue aquí en extraño suelo de nieves coronado que a tu luna romántica, sabiamente agregaste el perfume de los astros y el tañido celeste de los lirios de Francia... Con un peplo de aurora ciñéronte las musas. Sonrieron los dioses al escuchar tu lira. Y las almas mortales, sedientas de belleza, libaron en la copa maravillosa y única aquel licor divino de la azul poesía. Fue aquí en Valparaíso -en la oceánica tiara palpitante de azules desde el alba al crepúsculo; aquí donde tus ojos de aeda solitario y sensitivo bebieron del océano los azules profundos- que aquella flor de ensueño vio la prístina luz. ¿Fue quizás el sentirte circundado de azur lo que inspiró a tu numen? ¡Ah! en cualquier latitud en que te hallaras hubieras esculpido aquel joyel artístico. Azul era la estrella que seguías; azul era el jardín en que libaban tus abejas doradas. Aún antes de nacer "Azul" estaba en ti; del ser mismo irradiabas ese color olímpico. (El color del emblema de aquel arte poético). ¡Oh los límpidos mares de tu espíritu! De las azulidades tenía que surgir el zafiro más bello y fulgurante que deslumbrara el alma y los sentidos de todos los que amaran la Belleza Absoluta. II Oh el tesoro de gracia y riqueza inigualables. De divina hermosura desplegada en real abanico. Oh aquel reino encantado de los cuentos azules y poéticos, habitado por hadas, por sátiros y ninfas, por hermosas cautivas de algún gnomo. Donde la reina Mab con su azulíneo velo hacía ver la vida del matiz de la aurora; donde el pájaro azul tenía el nido en el cerebro de un triste poeta; y las pálidas niñas recobraban sus rosas si al palacio del sol eran llevadas. ¡Cómo el oro cantaba su canción deslumbrante en los labios de fuego de un mendigo! ¡Cómo tú, en pinceladas que sacabas del iris, los álbumes chilenos pintabas magistrales! Y después ¡oh el prodigio! de aquel verso lumíneo; la célica armonía del sin par Año Lírico en el cual se escuchaba el arrullo suavísimo de la dulce paloma. Y, en el marco soberbio de las cuatro estaciones, el rugido amoroso de la tigre en el oro; en donde tú, poeta, en la lluvia de rosas, bajo el nocturno manto del Invernal que ardía, o ante el velo rasgado de Autumnal misterioso te morías de ensueños, ansiedades y amores. Todo esto y mucho más en el cofre precioso en el cual no faltaba la perla de una lágrima... Ya entonces en "Azul" se sentían, levísimas, las alas de los céfiros de tu atmósfera helénica: el eólico soplo venido del Olimpo. Y a tus cisnes amados se veía las linfas de un estanque surcando pensativos... ................................. En alas recamadas de playa de brillantes viajó tu poesía, cruzando el ancho mar. Rubén Darío, genio, renovador artífice, "Azul" te abrió las puertas de la gloria inmortal. "Azul" surcó los cielos cual saeta de luz. Y la hispánica lengua sacudió su letargo, vistió túnica de oro, y caminó gozosa por la fúlgida orilla de tu piélago azul.

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A VICENTE - ALTAZOR Regresas no del fondo del mar... Como un sol vivo, entre los aerolitos y cometas que alegres te saludan sacándose el sombrero, sin paracaídas vienes desde una estrella perforando la luz en un "temblor de cielo". Regresas con invisibles alas. Y las generaciones nuevas te descubren -alucinados pájaros con sedientas gargantas- para beber el agua de tu "Arte Poética", y coger esa llave que abre "mil puertas. Con lúcidos vocablos, gemas fosforescentes que en el alma se quedan suspendidas con una vibración de eternidad pura como las lágrimas de un niño despertado en la noche. Para darles entrada a tu universo: el castillo esencial erigido en la isla donde creas tus juegos de abalorios y ondea el estandarte que define tu canto. Oh príncipe del verso donde habita la magia, del todo no marchaste. No dormiste sellado en "la gruta del silencio". La constelada cabellera de tu musa jamás fue mancillada por la "coronación de la muerte". Se reflejó su lumbre en el "espejo de agua" de todos los océanos. Tu espíritu quedó flotando sobre el llanto de las monumentales olas que clamaban: aún es muy temprano; sobre el latir de las azules rosas que hiciste florecer; en la raíz de aquellos que supieron y saben adentrarse en la llama de tu lámpara: los pasajeros de tu nave estelar. Oh mago de la luz que ríe y llora, único en la altitud enajenada. "Altazor" del ensueño. Elegido del sol, no se queman tus alas como aquellas de Icaro. Porque estás en la sangre de los árboles "al oído del tiempo". A la vanguardia de todas las legiones, en el aire infinito donde se nutre el verbo. Aun cuando en el planeta enceguecido no palpaste elevados galardones ciñe tus sienes el laurel de los dioses inmortales. Tendrás sitial eterno en la más alta cúspide fulgiendo con luz propia de ángel o de pájaro caído de un lucero. Nunca serás "el ciudadano del olvido". Y ya siente la tierra tu pie marcando firme "el paso del retorno" para tomar el cetro del águila imperial, el que siempre fue tuyo por decreto de un astro.

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PAULINA BUSTOS ROJAS LLAMADA Amante pájaro de sueños, en el preludio del amanecer escucha la sinfonía del aire que te llama. Bebe su néctar de rosas, despliega con frenesí tus alas y en sed de libertades quiebra el espacio en busca del enigma de la vida.

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AQUELLA NOCHE Cadena de mil rosas nos unirá por siempre. Eternos prisioneros desde aquella noche en que sangró la luna, y vertió -gota a gota- sobre nuestro pentagrama el lenguaje de fuego de su música.

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UNA ROSA En el vértigo del amanecer, imágenes amadas transitan galerías interiores: aves que volaron de mis ramas por los espacios cenagosos del silencio. Y en su fuga dejaron solamente una rosa... una rosa llorando entre mis manos.

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VIAJERA Costas bañadas de cenizas sólo existen en la arena de mis sueños. El mar del tiempo atrapó mis días, como peces en la red de la muerte. Soy aquella viajera sin equipaje -navegante de silencios- esfumada en el latido del poema, desde el frágil instante en que murieron las gaviotas al estrellarse contra el cristal, carcelero de ilusiones.

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QUIMERAS Mis ojos, órbitas danzantes, anudan quimeras bajo el azul espejo de la noche. Las palomas que habitan en mi alma no alzarán su vuelo; se quedarán eternamente en el jardín de rosas blancas que un día dibujé para perfumar la razón de mi existencia.

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UN NIDO Hay un nido de miel, sol y terciopelo, bordado con hilos de ilusión, donde rosas blancas su fragancia destilan esperando aquel trino del milagro... Hay un nido vacío, en donde el silencio su aposento eligió. Lo acompaña tan sólo una estrella apagada, cubierta por el velo resignado del rocío...

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ROSA DE ABRIL Te conocí. El aire se pintó de versos perfumando la fiesta de los pájaros. Mi piel se vistió de sol, y la rosa de abril se hizo fuego en los labios. Te alejaste. Se esfumaron los versos apagando el concierto de trinos. Ceñí traje de bruma, y la rosa de abril se adormeció. Oculta yace ahora entre la ardiente sombra de un cofre. Soñando que algún día volverá a ser la música de otro bello poema.

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RECUERDOS El murmullo de una rosa carmesí acaricia recuerdos y me invita a pintarlos. Al llamado mi mano se subyuga derramando dulcemente sus matices: El vuelo de un poema apasionado que trinó una vez en la alborada. La danza embrujadora del mar, los árboles besados por el viento, el suspirar de las flores que arrullaron por las tardes mis sentidos. Y la lluvia de estrellas caída como bálsamo nocturno iluminando las grietas de mi alma. Así, las huellas del enjambre iridiscente han quedado estampadas en la diáfana acuarela de mi vida.

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RUEGO Dulce Pastor que guía Tu rebaño por las sinuosidades de este valle, en la noche medrosa de mi alma tócame con la Luz de Tu cayado. Sólo impregnada por el río de Tu gracia, podré enfrentar la faz amenazante del mañana. Y vencer a la oveja huida del redil; aquélla revestida con la piel invisible de la fiera, la del fuego maligno en las entrañas, la que arroja su furia inextinguible entre las sombras... de su propio averno.

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TU VERSO A don Oscar Guiñazú Alvarez Labrador del Rosal de los Sueños, amabas el agua pura de la POESIA y el pan substancial de la AMISTAD. Tan lejos de la lid, tan cerca del olivo, en tu bondad de océano siempre quisiste aunar; que enlazados volaran halcones y palomas. Hoy navega tu pluma órbitas siderales... Pero tu verso -manantial de gemas- proseguirá fluyendo por todos los cauces de Concordia que abriste a tu paso.

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AVE DE LA ILUSION La realidad con su mano implacable me alejó de tu imperio de luz. En mi vergel sombrío no danzó más la llama de su esencia. Hundida en una densa geografía, brotó el acíbar quebrando mi baluarte. Cuánto tiempo navegué sobre la nada. Tiernas gotas de lluvia y un tímido sol de invierno resucitaron la semilla del milagro. Y ahora que me habitas nuevamente sólo ansío sumergirme en la dulzura de tu canto; sentir que sobrevuelas mis linfas, ser la rosa que se enciende con el beso de tu plumaje de luna, y contemplar tus ojos -luceros del alba- en el espejo sereno de los días. No volveré a perderte. Anidarás por siempre en la rama más alta de mi árbol. Serás la banderola que pondrá punto final a la desesperanza, hasta que el corazón inicie su peregrinaje hacia el reino del silencio.

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ESTA NOCHE Las estrellas -lejanas centinelas- de un mundo adormecido, tejen caricias de seda en el espejo de la memoria. Extasiada en la caligrafía de esta noche, me reclino en el silencio. Cómplice perfecto para el viaje que, por dulces veredas, inicia tu recuerdo. Envuelta en los velos del tiempo, lentamente llega a mí tu imagen. Tenue, como palpitar de alas. Sin embargo... te siento. Cómo no percibirte si yo te pertenezco, si he vestido de ausencia desde que te marchaste. Esta noche -tan tuya y tan mía- ya se va, padre amado. Un capullo de luna apenas me contempla.

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RITUAL DE OTOÑO Con mudas palabras hoy acerco mi alma al ancestral retorno de tu río. Otoño de mitigantes aguas, ¿qué sucede? En sucesivos viajes me has dejado cautiva en la celda brumosa del dolor. Aquí donde mi sangre fluye desatada y el corazón imita su carrera. Como si caminasen por el vacío, lentos, mis pies avanzan y cantan en mi mente fantasmales coros. Otoño de cobijantes alas ¿qué sucede? ¡Si yo te amo tanto! Si compartimos siempre lo bello del ritual: envuelta en los ocres de tu dulce manto recorría serena tus alfombras de musicales hojas. Anhelo que en tu próxima venida, libre ya del dolor, me dejarás volar como los pájaros y mi desnuda piel sentirá nuevamente la caricia de tu bálsamo de oro.

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TU NOMBRE Milagro de arreboles trae la rosa de la tarde en las aguas apacibles de este canto. Canto que aflora con la sonrisa de un ángel agitando sus alas diminutas para que el viento me entregue el aroma del cielo. Impregnada mi alma del celestial perfume, vuelven mis labios a escanciar las sílabas sagradas de TU NOMBRE.

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