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Para Atrapar Una Luciérnaga Amarilla

Poetas En Busca de Editor-ediciones, Lima-1998, 87pp.

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i
Larga es la hora del llanto
Saber el fuego
Larga es la hora del llanto

ii
Para atrapar una Luciérnaga amarilla

Siempre hacia el Sur
Palabras que nada dicen
Aquella que luce guantes
Volver... ¿y para qué?
Sin embargo

iii
Por esos días

Ritual
Conocerte
Cae la tarde
Cuestión numérica
Acaso
Más allá
Piedra y motivo
Juguetes de paso
Luz y muerte
Amanecí en mis labios con tu nombre

iv
Negra mariposa blanca

Negra mariposa
Mariposa blanca
Matorrales y esperanzas
Estaciones
Trazos y trozos

v
La sabia urgencia de la lluvia

Sextina para una dama
Sextina a la manera de Fernando de Herrera
La sabia urgencia de la lluvia
Y florece la arena entre tus labios

vi
Por seguir la tradición

Ojos verdes
Arcilla
Tu ausencia
Gallo viejo
Vamos juntos
De esta tierra
El payaso de la calle
Aunque el corazón me late
Como gallo listo y viejo

Impreso en Lima-Perú, en octubre de 1998 Tiraje: 300 ejemplares Hecho el depósito legal en la Biblioteca Nacional del Perú I.S.B.N. Nº9972-682-01-5
a Luis Felipe Mejía Lizarzaburu, mi Padre. a Meche, primera entre tantas, única entre todas.
Pues conviene resignarse, Resignémonos en prosa; Mas en verso, combatamos por la azucena y la rosa. Manuel González-Prada i Larga es la hora del llanto Invoco tu nombre, padre, en la última decada estremecido el corazón en sus raíces más profundas por este duro ejercicio de lobos... Pedro Mardones Barrientos Yo, tú, él, nosotros, mi familia: el mundo Saber el fuego a Mario Bragagnini Cuando el abuelo todo fue distinto con él murió el bastón -el pie cansado- fue el derrumbe de un árbol deshojado -la solución ritual del laberinto-. Ahora sentimos mucho más los muertos porque vimos arder sus caracolas y hoy de tumbo en tumbo con las olas son arrastrados -huéspedes inciertos-. Lloramos por los hombres que se han ido sin la simple ilusión del hasta luego. Vamos en rumbo de saber el fuego y la sombra y el tiempo y el olvido. Volver al Indice Larga es la hora del llanto a Carlos Aránguiz Larga es la hora del llanto larga la celeste rutina del encuentro. Nadie tiene palabras que salven del olvido todo se irá borrando con el tiempo. En cada primavera te crecerán distancias y una tarde sin nombre conocerás el miedo. La saliva se amarga con los años nunca es dulce la fruta en el invierno. ¿Dónde perdimos el mandil del hijo y empezamos el Círculo de nuevo? Larga es la hora del llanto largo el desencuentro. Volver al Indice ii Para atrapar una Luciérnaga amarilla Para atrapar una Luciérnaga amarilla, sólo necesito descifrar tu nombre; la eternidad es tiempo de los dioses, sólo tus instantes me iluminan... Siempre hacia el Sur 1. Siempre hacia el Sur estuvo la riqueza la esperanza del hombre y su avaricia su tentación su espejo su codicia su momento ritual y su bajeza. Siempre hacia el Sur estuvo la pureza la célebre estación de tu primicia tu fábula de sal y tu caricia tu semilla fecunda y tu certeza. Al Sur está la siembra que te falta al Sur está el momento y el instante al Sur la inmensa duda que te asalta. Al Sur espera cómplice y brillante la inmensa Cruz del Sur -la luz más alta- tu signo tu respuesta tu levante. 2. Hay en el comedor sueños perdidos en la cocina hay hambre y en la sala una alfombra que piensa y que resbala en el gran carrusel de los vestidos. Empiezo por los techos abatidos por la blanca pared que me acorrala por el ardiente suelo que me jala al corredor sin fin de tus sentidos. Hay una luz inmensa si me esperas navego por tu sed si me acompañas en mi cuerpo germinan tus fronteras. Empiezo a deshacer mis telarañas empiezo a cabalgar en tus riberas empiezo a sonreír cuando me extrañas. 3. Construyo un puente para tu venida en el agua infinita de la espera en el solo rincón donde la fiera está de tanta flor como dormida. Camino entre mis llagas y tu herida piso tus nieves por salvar mi hoguera en tus espacios busco la manera de cosechar la fe que no se olvida. Hay una torre un Dios un crucifijo. Hay un alfil un mar y un bucanero. Hay ocho tentaciones. Un cobijo. Un martillo una espada y un herrero. Un sabor un saber un acertijo. Un resto de la aurora en que te quiero. 4. Dibujo tus palabras en un lienzo y grabo tu mirada en la memoria escribo nuestra historia sin historia y vuelvo una vez más hasta el comienzo. Venzo a mi sangre y a mis ojos venzo empeño mis tristezas y mi euforia de tanto enamorarme de la gloria me extravié del amor y me avergüenzo. Se me duerme la noche a tu deriva se me quiebran los dedos sin tus manos sin tus labios se amarga mi saliva. Dibujo tus espigas y tus granos retrato tu mirada pensativa y pinto con mis sombras en tus llanos. Volver al Indice Palabras que nada dicen Pero ésta no es una historia sino veinte palabras que nada dicen. Washington Delgado Caminante sin camino inútil tantas fatigas en las tiendas enemigas no hay posada ni buen vino. Peregrina el peregrino el viento borra sus huellas y las mujeres más bellas se arrugan y se deshacen todos mueren todos nacen todos menos las estrellas. Un amor hecho de amores hecho de intentos fallidos de sonrisas de cumplidos de vergüenzas y temores. Amor de negros rencores que se aferra a tu costado un bergantín encallado en las arenas del miedo un toro negro en el ruedo un torero desarmado. Ando buscando tu paso sigo el rumbo de tu estela ando soñando tu vela incendiándome el fracaso. Ando de muerte y ocaso de vida y amanecer ando queriendo crecer desde mi niñez ausente ando buscando tu fuente tu camino y tu mujer. Y nada más que la tinta no tiene lo que le pido ni la palabra el sonido para marcarte distinta. Por tu seda por mi cinta por el sitio en que te espero por tu mano el vertedero donde bebe mi esperanza porque un suspiro me alcanza para decir que te quiero. Volver al Indice Aquella que luce guantes Y escribe siete poemas en el ala de las luciérnagas Aquella que luce guantes de encaje nocturnal Y las medias de seda bordadas con helechos o azucenas... Margarita Kurt Mano con mano hermanadas en la eternidad del rito labio con labio lo escrito en tus estancias tomadas. Dos violencias delicadas dos palomas descubiertas playas anchas y desiertas simas que labra mi boca tanto sol que me provoca abrir mis manos abiertas. Si la blusa se rebela al asombro de tus pechos si tus muslos van derechos a la imagen y a la vela. Si no resiste la tela si algo quema en la garganta si por tus formas decanta el misterio de tu boca si el tronco es fuente y es roca algo brilla y se levanta. A nadie con más respeto he tocado y retocado a nadie más he probado con más unción y más quieto. Te regalé mi secreto bebí tu néctar divino toqué tu fondo marino besé tu mayor altura y descansé en tu figura y me sacié en tu camino. Nada tengo pero tengo y nadie soy pero soy. Si de tus labios me voy hasta tus labios me vengo. Recordando me entretengo con esperanza y sin fe. Yo soy el ciego que ve el que sabe pero calla el que perdió la batalla y sigue muerto de pie. Volver al Indice Volver... ¿y para qué? 1. Volver... ¿y para qué? Para morirme. Para vestir de nuevo esta rutina. Para comprar el último periódico que ignora -como siempre- tu noticia. Volver... ¿y para qué? Para quedarme. Para sembrar migajas de alegría. Para mezclarme lágrimas del prójimo con las piezas más duras de mi risa. Volver y entre mis libros y recuerdos conversar con mi padre de la vida conversar con la vida de mis muertos. Volver a mi ciudad y a mi camisa a mi vieja alameda y a mis versos a mi niebla invencible y a mi clima. 2. Hay distancias que nunca son distancia hay auroras que son atardeceres hay caricias que son como pinceles y pinceles buscando la palabra. Una mano dormida que en tu vientre germina soledad mientras descansa un verso repetido que fracasa en los últimos días de setiembre. Algo nace en la flor de invernadero algo se muere en el jardín de Dios algo naufraga sin salir del pecho. De nuevo las cenizas y el alcohol de nuevo somos leña para el fuego y la historia vulgar de una canción. 3. Sólo puedo decir que este camino no siempre corresponde al de tu rastro que pienso que me anulo que te extraño que guardo con la Luna un compromiso. Oscurece el desierto. No hay peligro. Tu recuerdo y mi sed van de la mano. Mi sangre y mi lugar siguen tu paso. Eres quien eres. Soy quien nunca he sido. Ni tiempo ni lugar para salvarse. La frustración. La rabia. La tristeza. Los crímenes del Sur y de la sangre. Ni santo. Ni guerrero. Ni profeta. Solamente un camino interminable. Un Dios que se nos muere de vergüenza. 4. Mi padre me enseñó que la esperanza nos ayuda a vivir y nos levanta nos llena de Luciérnagas el cuerpo y disipa las nubes y el secreto. Mi padre me enseñó que la sonrisa ni ofende ni maltrata ni lastima libra del llanto salva de la pena y es bálsamo y es cura y es defensa. Mi padre me enseñó que el Sur existe y que la Luna llena me persigue y que ser verdadero es lo que importa. Mi padre me enseñó que entre la sombra la amistad y el cariño son el fuego. Mi padre me enseñó que amar es bueno. Volver al Indice Sin embargo Yo no puedo decir que te conozco no tengo tu silencio ni tu frío ni el humo que dibuja tus fantasmas ni los ocho setiembres que repito ni el abrazo con todo lo que sobra ni la puerta con todo lo que abrimos ni lo que ignora el tiempo y lo que callo ni lo que doy sin letras cuando escribo ni la postal ni el sello ni la carta ni el nombre que se esconde en este libro ni la seca ansiedad de nuestros muertos ni la sola razón de nuestro juicio. En nada te conozco sin embargo estamos en el mismo laberinto en el mismo rincón donde empezamos y con los mismos fuegos que encendimos. Volver al Indice iii Por esos días... Porque digo querer pero no quiero. Porque pienso robar pero no robo. Porque sueño abrazar y aunque te abrazo tus brazos quedan cortos a mis sueños. RENATO CISNEROS Monólogo Por Una Madrugada Ritual Ritual Hoy todo se renueva en el viejo ritual de la esperanza hoy transan mis furores con tus ojos hoy es rojo de nuevo el horizonte hoy en este monte recupero la piel y la miseria de los hombres. Volver al Indice Conocerte Inventar un pecado tentar el imposible hacerse invisible al mundo repoblar el desierto emboscar a la tristeza recordar las angustias de la infancia seducir a la vida encender una vela contra el viento acariciar las formas de tu mente. Asesinar a Dios quemar el Cielo. Conocerte. Volver al Indice Cae la tarde Ruge el volcán y vomitando muerte al fuerte y al cobarde los calcina. Son muchos los testigos (la blusa se rebela entre tus pechos). Cae la tarde. Hay un halcón sangrante y moribundo (hay un balcón donde jamás te encuentro). Es sangre el horizonte del monte ya no queda ni la sombra. Cae la tarde. Volver al Indice Cuestión numérica Si Hernández te amó Ö-1 yo te amo Ö4 Porque de un amor imaginario a un amor perfecto no hay mucha diferencia. Volver al Indice Acaso Hay una niña dentro de una niña. Hay dos mujeres sin saberlo acaso. Eres la sangre bautizada en vida la coraje pasión el tiempo amargo. Volver al Indice Más allá No hay nada más allá (tan sólo el remolino y el viento de la muerte). No esperes una mano (están todas resecas burladas y tendidas). La prisa ha capturado a casi todos (el lodo terminó con los restantes). No sigas adelante apestan los rincones (allí se ha atrincherado la desgracia). No mires el señuelo del vacío. Regresa de una vez. No hay nada más allá. Te lo repito. Volver al Indice Piedra y motivo Pálida Luna tiembla de frío teme la noche porque la miro. Vaga Luciérnaga besando el río gastando el tiempo de mi cariño. Pruebo y no pruebo sed y rocío no tengo nombre sol ni destino. Campo desierto patio baldío nada le ofrezco todo le pido. Ancla y estaca libre albedrío dos que se atreven por un camino. Si tú me amparas si yo te guío seremos juntos piedra y motivo. Volver al Indice Juguetes de paso Si el viento con los molinos hace juguetes de paso qué no pudiera conmigo qué pudiera con mi mano. Qué arrastrará la carreta del tiempo amable y cansado si por cada gota fresca son ríos negros de llanto. Si llego y encuentro nada si vives de lado en lado dónde construyo mi choza dónde apaciento mi arado. Dónde un rincón de la tierra donde el amor sea un rayo si en todas partes la sombra pone semillas de espanto. Volver al Indice Luz y muerte Porque besar el sol es luz y muerte porque la mar es bella -y es salvaje- porque es inútil todo el equipaje que traigo -de ilusiones- para verte. Porque la soledad empuja -fuerte- porque muerde tu sed en cada viaje porque otros pagan -¡sombras!- el ultraje mientras alguno ríe y se divierte. Porque tengo la culpa -porque insisto- porque mi rumbo es gris y verdadero porque no hay Dios -arcángeles- ni Cristo. Porque no soy amigo -compañero- porque te siento mucho -porque existo- porque me quiero -sí- porque te quiero. Volver al Indice Amanecí en mis labios con tu nombre Amanecí en mis labios con tu nombre con tu palabra azul como alimento con estas manos de acechanza y hombre. Alas de sangre atravesando el viento entre hogares marchitos y derrotas entre burdas miserias y contento. Aunque se quiebre el porvenir -a gotas- aunque parezca inútil el retoño pueden volar al sueño tus gaviotas buscando el sol -oculto- del otoño. Volver al Indice iv Negra mariposa blanca Eres tu propio sacerdote y tu propio tormento, el negocio perfecto del destino. Aquí, aquí en el hoyo, la muerte razona igual que la vida, busca en la penumbra, husmea detrás, y halla que es tan cierta y eterna como la duda. RICARDO AYLLON Rituales en el hoyo Negra mariposa Tiende sus alas remueve el viento trae la miseria de tiempo en tiempo. Tiene tejido sobre su cuerpo toda la historia y este momento. Vive de muerte vive de miedo tiene su nido en el cementerio. Sabe que viene sabe que espero sabe que busco su color negro. Volver al Indice Mariposa blanca Trae armonía lleva en sus alas todo el misterio de la esperanza. Tiene una herida tiene una hermana tiene una lucha que nunca acaba. Vive en la vida de los que avanzan teje su nido dentro del alma. Sabe que espero cada mañana ver en mis penas sus alas blancas. Volver al Indice Matorrales y esperanzas 1. Me busca y me tienta la tristeza se tiende sobre mí como una manta como una inmensa mariposa blanca como una negra mariposa inmensa. 2. Esta vez era la muerte sin aviso sin voz sin concesiones esta vez era la muerte en el piso sin dios sin confesiones. 3. Se acumula la rabia y de repente todo el apuro ya no nos alcanza y se detienen todos los caminos y todo vuelve a ser sin importancia y la piedra se rompe y sin conjuros toda la pena sale derramada. 4. La muerte sólo es la muerte cuando es vergüenza y olvido. 5. Anda diciendo el viento que te conoce anda diciendo el fuego que te dio hogar anda diciendo el agua que te dio vida andan diciendo todos que volverás. 6. Oculto entre los silencios juega el fantasma de ayer que nos recuerda que siempre terminamos por volver. 7. Sube la mar en la playa queda la playa desierta la gaviota vuela y canta nadie sabe que está muerta. 8. Camina si estás cansado si quieres rendirte sigue que el pájaro malherido aletea canta y vive. 9. Por dónde partirás mis esperanzas si cantos de sirena no lo hicieron si las puntas de lanza se quebraron si tambores de guerra enmudecieron si las inmundas garras de la muerte en sólo el primer gesto se rompieron. 10. No puede existir la rosa justo en medio del pantano y no vuela mariposa que sigue siendo gusano. 11. Nadie tiene compasión y nadie tiene piedad porque se llama Maldad la novia del corazón. 12. Que no calle tu cantar ni la pena ni la muerte sólo aquel que canta fuerte tiene derecho a cantar. 13. No súplica no ruego no lamento sí réplica sí fuego sí contento. 14. He fracasado de arlequín y asceta de sabio de ladrón de amable y malo de encantador de amante y de poeta. 15. Nadie puede juzgar lo que no siente en el cuerpo en el alma en las mitades en el hígado frágil en las piernas en el cuello en los dientes y en la sangre. 16. No sirve la rosa al viento por más hermosa y más buena sólo sirven las raíces que están firmes en la arena. 17. En todo caso es cuestión de fuerza de seguir de insistir de dar batalla de continuar a rastras si es preciso de mantener la cara levantada. En todo caso quedan los pulmones el corazón el hígado la espalda para cargar con todo lo que venga para seguir armando la revancha. 18. Corrió corrió como nadie aunque sangraba la herida corrió pero nunca supo que la muerte le iba encima. 19. Cesó la lluvia y todos olvidaron los bosques arrasados destruidos los pobres animales sus aullidos y sus muertes. 20. Vencido sin atenuantes ausentes piedras y lanza sin fuerza -sin esperanza- sin instantes. 21. Tengo la soledad de las estrellas. 22. Miedo de convertirte en un poema. 23. Estoy a sólo un no de la tristeza. 24. Nadie le pide al tiempo lealtad. 25. Tengo la fe inservible de las piedras. 26. Como una flor vacía no doy fruto. 27. El futuro se incendia en nuestras manos. 28. Tienes la audacia de un nido hecho a los bordes del mar. 29. Ella significa marea y llanto. 30. Tu cuerpo como la arena tiene formas de mujer. 31. La audacia no me sirve en el desierto. 32. Escribo porque el verso me persigue. 33. Quién sabe si quebraron los cristales para que nunca extrañes lo que fuimos. 34. Qué vas a ser cuando comience el día qué vas a hacer cuando la noche sea. 35. La eternidad se alumbra de momentos. Volver al Indice Estaciones Me reverdeces las semillas del alma mientras creces. Sales y espumas esparces en la arena cuerpos y bruma. Nada en la nada ramas que al tiempo dejas decapitadas. Tú me conoces en los vientos helados llevas mis voces. Volver al Indice Trazos y trozos 1. Vuela mariposa en medio de los pantanos también hay rosas. 2. Tiene la vida trazos y trozos de los suicidas. 3. De tanta nada camino sin camino sombra gastada. 4. Largas faenas para acabar haciendo torres de arena. 5. Vuela gaviota anda y dile a los dioses de su derrota. 6. En el desierto hallarás el oasis para los muertos. 7. Tiemblan los dioses cuando escuchan los cantos de nuestras voces. 8. Calla y observa la calavera ríe junto a la cuerva. 9. Son las estrellas las mentiras más bellas de los dioses. 10. Canta y sonríe que los dioses no sepan que te despides. Volver al Indice v La sabia urgencia de la lluvia En mis sueños tus ojos y tu llama alimentan mi propia alma con hebras de nieve y manantiales de tu cuello. MARCO MARTOS Soledad de Fernando de Herrera Sextina para una Dama Cuando la línea oscura de mi sombra transita por el rostro de la muerte la rosa viste sal y el lirio sangre la amapola se ausenta de la vida los jazmines se abrasan y en la luna se marchita mi canto sin tu mano. Mi voz germina en sed si de la mano conduces mis angustias por la sombra descifras el mensaje de la luna hablas del mar sin olvidar la muerte y anuncias los motivos que la vida tiene en las piedras para alzar mi sangre. Tus labios prueban sin temor la sangre que raya incierta el trazo de esta mano urgente por saciar mi pan de vida. Yo siempre fui un vasallo de la sombra huésped inadvertido de la muerte en noche clara sobre un mar sin luna. Siempre escribí sin comprender la luna corté las venas sin perder mi sangre alcé los ojos sin abrir la muerte. Tú guardas la metáfora en la mano eres blanca Luciérnaga en la sombra que ignora que su luz enciende vida. ¡Cómo poblar mis brazos con tu vida y cómo siendo tierra ser de luna! ¡Cómo beber tu sol si estoy de sombra de huesos calcinados y de sangre! ¡Cómo alzarme del suelo si esta mano es turbia soledad silencio y muerte! Quiero en tus dedos cosechar la muerte y alimentar mis páramos de vida. Busco en mis labios florecer tu mano por ver la cara ciega de la luna. Sueño en mis ojos con beber tu sangre y rescatar tus pasos de mi sombra. Junto a mi sombra deshacer la muerte en sol de vida y en azul de luna para colmar mi sangre y ser tu mano. Volver al Indice Sextina a la manera de "El Divino" Fernando de Herrera (1534-1597) Es imposible no extrañar tus ojos o tu mirada que es incendio y llama o tu silencio azul que es frío y nieve o el robledal inmenso de tu alma. Jamás el oro esquivo de tus hebras pudo olvidar las líneas de tu cuello. Diera mis labios por besar tu cuello por sembrar mis distancias en tus ojos por cosechar auroras en tus hebras de cabellera de ilusión y llama. Nunca el rosal sangrante de tu alma pudo olvidar los pasos en la nieve. Manantial en tus manos es la nieve el viento dulce príncipe en tu cuello y cada luz que llevas en el alma es la hierba silvestre de tus ojos. Jamás la fuente intacta de la llama pudo olvidar el fuego de tus hebras. El resplandor ardiente de las hebras me libra de tu ausencia y de la nieve me envuelve en tus cabellos como llama que se enrosca en la sangre y en mi cuello. Nunca la ciega marca de mis ojos pudo olvidar lo eterno de tu alma. Ni su ritmo perdió la paz del alma ni la pura vergüenza de tus hebras huyó de la embestida de mis ojos o rindió su calor bajo la nieve. Jamás la seda virgen de tu cuello pudo olvidar las voces de esta llama. Hay gritos y pasiones en la llama que alumbran cirios rojos en el alma azuzan buitres negros en el cuello y amarillan serpientes en tus hebras. Nunca la blanca esquina de tu nieve pudo olvidar los faunos de mis ojos. Si me tocan tus ojos soy la llama soy el alma encendida de tus hebras y la incendiada nieve de tu cuello. Volver al Indice La sabia urgencia de la lluvia Mi mano entre tus manos es la rosa más infinita más amable y tierna es un tallo sediento y luz tan suave que se confunde clandestina y sabia. Porque a mis ojos eres vida y lluvia soy a tu vista de color más noble. Mi urgencia en tus cabellos es más noble mi ortiga en tu calor germina en rosa florecen mis estancias en la lluvia de tu caricia más sencilla y tierna. Porque a mis dedos eres fuerte y sabia soy a tu palma vulnerable y suave. El rigor de las piedras es más suave el vigor de las fieras es más noble es luz la oscuridad y la flor sabia si eres camino de horizonte y rosa. Porque a mis furias eres voz más tierna soy a tus vientos la canción de lluvia. Es todo asombro al beso de la lluvia en tus pastos el miedo es blando y suave y no hay mirada más profunda y tierna que tu sol -verde mar- inmenso y noble. Porque a mis ruinas eres campo y rosa soy a tus restos la emoción más sabia. En tus silencios eres lumbre sabia cielo de invierno en refrescante lluvia jardín poblado en delicada rosa siembra serena en prado verde y suave. Porque en mi boca eres ausencia noble soy en tus labios la razón más tierna. No hay esperanza más ritual ni tierna que tu palabra contenida y sabia en tu pecho de azúcar blanco y noble con que huellas mi piel de tierra y lluvia. Porque a mis venas eres alma y suave soy a tu sangre elevación y rosa. Eres la rosa más amable y tierna eres la sabia urgencia de la lluvia la cabellera suave y el pan noble. Volver al Indice Y florece la arena entre tus labios ¿Cuántos secretos guardará tu mano? ¿Cuánto habrán visto -sin mirar- tus ojos? ¿Cuántos labios probaron de tus labios el sabor de las mieles y la rosa? Yo soy la cara oculta de la Tierra para los habitantes de la Luna. ¿En qué curiosidad? ¿Bajo qué Luna entregaste la seda de tu mano? ¿En qué playa desierta de la Tierra diste la luz primera de tus ojos? Eres la primavera de la rosa y florece la arena entre tus labios. ¿Cuándo entregaste el beso de tus labios? ¿Cuándo la piel del mar te volvió Luna y Luciérnaga y voz y Sur y rosa? ¿Cuándo el temporal quebró tu mano? Soy la ciega esperanza de tus ojos de flor de arcilla y corazón de Tierra. ¿Cómo besar la orilla de la Tierra donde la arena es agua entre tus labios? ¿Cómo llorar? ¿Cómo alcanzar tus ojos? ¿Cómo abrazar tu corazón de Luna? Eres una paloma en cada mano en cada pecho alumbras una rosa. ¿Dónde está la semilla de tu rosa? ¿Dónde la fruta célebre que es Tierra de tu sangre? ¿Dónde el Sol que tu mano sujeta como el beso entre los labios? Soy el llanto escondido que sin Luna sueña la verde lágrima en tus ojos. ¿Para qué la esmeralda si tus ojos son nobles? ¿Para qué flor si la rosa es tuya? ¿Para qué Dios si la Luna es nuestra y blanca y generosa y Tierra? Eres todo el deseo que en mis labios busca la oculta senda de tu mano. Veo en tu mano acariciar mis ojos eres la rosa porque soy la Tierra y eres sed en mis labios si soy Luna. Volver al Indice vi Por seguir la tradición Nicomedes Santa Cruz, del canto, la tradición; César Huapaya, la acción; Francisco Henríquez, la luz. Cuando vuele el avestruz y se apague el firmamento, cuando ya no sople el viento y arrojen trece los dados, se perderán sus legados, enseñanzas y talento. Ojos verdes Ojos verdes de esperanza ojos de viento y de mar ojos bellos que al mirar son un signo de confianza. Ojos verdes tierna alianza entre la paz y la vida son más verdes en la herida son más bellos en la pena. Ojos verdes de sirena en la mar embravecida. Volver al Indice Arcilla Deja tiempo a la distancia que va matando rencores que sólo guarda las flores con verdadera fragancia. Te llevo desde la infancia retratada en la memoria y voy a hacer que la historia recuerde tu maravilla de belleza hecha de arcilla con una chispa de gloria. Volver al Indice Tu ausencia Tu ausencia no será ausencia mientras te lleve en mis huesos mientras me sepan tus besos a ofrendas y penitencia. Nunca dictaron sentencia ni los dioses ni el vacío... Pienso tu mano y sonrío y tu distancia es mi fe que el roble sigue de pie aunque se desboque el río. Volver al Indice Gallo viejo Que soy un gallazo fiero de aquellos de vez en cuando que quieren vivir venciendo o se han de morir matando. CHABUCA GRANDA Desde chico me enseñaron a pelear por lo que es mío con orgullo y señorío como gallo me criaron. Desde siempre me indicaron cuál era el mejor sendero luchar por ser el primero avanzando siempre al frente y que se entere la gente que soy un gallazo fiero. Viejo gallo de pelea que con cualquiera se faja gallo de pico y navaja que mata cuando golpea. Gallo liso que aletea un kikiriqui cantando en la riña llevo el mando y me juego por entero soy un gallo pendenciero de aquellos de vez en cuando. Me gusta andar por la tierra sin guardia ni comitiva me gusta ser ave altiva en tiempos de amor y guerra. ni me asusta ni me aterra el huracán y su estruendo ni me alquilo ni me vendo y desprecio a los traidores yo soy de los burladores que quieren vivir venciendo. No entrego mi dignidad mi orgullo no es mercancía y nunca imagino el día que no tenga libertad. Por el campo y la ciudad vago sin rumbo ni bando. Señor de mis furias ando midiéndome con halcones soy de los que son campeones o se han de morir matando. Volver al Indice Vamos juntos Si te quiero es porque sos mi amor mi cómplice y todo y en la calle codo a codo somos mucho más que dos. MARIO BENEDETTI No te quiero por tu cara iluminada y hermosa no te quiero por la rosa de tu sonrisa tan clara. Así tu vuelo llegara hasta la altura de Dios no pudiera amarte a vos con un amor más sincero. No en tu promesa te quiero si te quiero es porque sos. Eres todo lo que sueño todo lo que yo he buscado eres mi bien más preciado eres mi fuerza y mi empeño. Eres mi nido pequeño tan sólo en ti me acomodo tú me arrebatas del lodo y atiendes lo que te diga. Eres mi mejor amiga mi amor mi cómplice y todo. Vamos juntos de la mano haciendo nuestro camino contigo soy peregrino soy trotamundo y gitano. Conoces de mi pantano cada sendero y recodo sólo contigo hallo el modo de agotar cada segundo caminando por el mundo y en la calle codo a codo. Somos toda una brigada de creyentes en la vida somos fuertes en la herida el amor es nuestra espada. Me perdiera en la nada si me dijeras adiós porque tan sólo en tu voz puedo decir lo que siento. Somos alma y pensamiento somos mucho más que dos. Volver al Indice De esta tierra Soy el indio de la sierra soy el negro cimarrón soy el blanco remolón soy el hombre de esta tierra. Nací en medio de la puna los cóndores me criaron y las nieves me enseñaron a vivir desde la cuna. Como mi raza ninguna ningún peligro me aterra mi gente es la que se emperra en existir porque es fuerte. Entre la vida y la muerte soy el indio de la sierra. Vengo del Africa ardiente los piratas españoles me trajeron en galeones a este nuevo continente. Yo oscurecí de repente al indio de esta región traje el ritmo traje el son de mis bailes ancestrales. Desde tiempos coloniales soy el negro cimarrón. Yo nací en el viejo mundo soy de España y de Castilla en mis reinos siempre brilla el sol inmenso y profundo. Con arrojo sin segundo -junto a Cristóbal Colón- he tomado posesión de esta tierra americana. Con mi acero y mi sotana soy el blanco remolón. Tengo mucho de lo andino de lo negro africano tengo del blanco cristiano pero es uno mi camino. Consciente de mi destino soy la estirpe que se aferra a luchar en esta guerra contra el olvido salvaje. Soy de América paisaje soy el hombre de esta tierra. Volver al Indice El payaso de la calle Sin olvidar un detalle arma un circo en la plazuela y las tristezas consuela el payaso de la calle. Con su ropa de colores un pantalón con tiritas unos zapatos con pitas y una camisa de flores. Venciendo muchos temores tratando que nada falle hace que la gente calle -el espectáculo empieza- y representa su pieza sin olvidar un detalle. Prueba chistes colorados las muchachas enrojecen al fondo gritan "empiecen que estamos apachurrados..." Los jóvenes avispados ven que el comediante apela a una broma que deshiela el ambiente y acalora. El artista sin demora arma un circo en la plazuela. Todos paran a escuchar curiosos desentendidos pero ajustan los oídos y empiezan a carcajear. Ya se van a contagiar la risa como viruela como paloma que vuela mientras comparte su canto la risa mata el quebranto y las tristezas consuela. Tanto calor y alegría es sin duda una victoria pero es inútil la gloria si el hambre es hiena y arpía. Por eso con picardía -y antes que el talento encalle- nos solicita "un detalle" con un gracioso ademán y corre a comprarse un pan el payaso de la calle. Volver al Indice Aunque el corazón me late Sepa bien mi contendor que ando sin pena ni susto; a la hora del disgusto sabré mostrar mi rigor. A nadie tengo temor, nunca el miedo he conocido. Si mi signo es elegido que por manos de un cobarde sea revolcado en mi sangre para morir he nacido. HIJINIO MATIAS QUINTANA, "El Pozo de la Ciencia" Soy hijo de la esperanza de la apuesta por la vida de una estrella que encendida es protección y confianza. Es mi estirpe la que avanza con gesto provocador entre el fuego y el calor mi espíritu se recrea. Que soy gallo de pelea sepa bien mi contendor. Corre sangre por mis venas del poblador milenario de este suelo legendario de andenes quipus y quenas. No nos alcanzan las penas vivimos a nuestro gusto. Mi raza fue humilde arbusto hoy es un roble imponente por eso tengan presente que ando sin pena ni susto. Alimentando lo andino me corre sangre de hispano sangre de moro y gitano de canto danza y de vino. Jugador y libertino feroz rival de lo injusto ni me corro ni me asusto cuando tocan a degüello y pongo mi firma y sello a la hora del disgusto. Tengo de los africanos la tentación y el festejo curtido y bravo el pellejo encallecidas las manos. Raza antigua de paganos que no pierde su dulzor acostumbrado al dolor al azote y al castigo cuando se metan conmigo sabré mostrar mi rigor. Indio blanco negro rudo mestizaje del completo tengo firme el esqueleto para almorzarme al más crudo. Jamás me quedaré mudo si me busca otro cantor yo le recibo la flor al gallito más plantado. Soy jugador obstinado a nadie tengo temor. Acostumbrado a la farra al canto y al contrapunto le voy de frente al asunto esgrimiendo la guitarra. El que conmigo se agarra tiene que ser atrevido no perdono cuando mido al que viene con un reto. Aunque canto con respeto nunca el miedo he conocido. Me he fajado con los grandes con los mejores troveros y he tumbado cien jilgueros a lo largo de los Andes. Por eso nunca te mandes cuando me quieras vencido sé cauto sé precavido saca el arma poco a poco y a lo mejor me equivoco si mi signo es elegido. Al que medita al que piensa mi admiración y respeto -si me vence- mi secreto será justa recompensa. Si alguien rompe mi defensa que se envanezca en su alarde si he de perder una tarde que me doble un gran rival. Antes morir de puñal que por manos de un cobarde. Quiero un metal de mi talla hecho sólo para mí quiero saber que caí en la más dura batalla. No me larguen a un canalla que entre sombras me desangre quiero a un rival que me ensangre alguien totalmente digno para dejar que mi signo sea revolcado en mi sangre. Sigo vivo mientras tanto en búsqueda de valientes ando afilando los dientes ando afinando mi canto. En las tormentas aguanto no entrego nada ni pido y me guardo lo aprendido para darlo a quien me mate. Aunque el corazón me late para morir he nacido. Volver al Indice Como gallo listo y viejo Viéndome ya ganancioso, porque a todos les gané, al instante me planté enojado y orgulloso. A todos los envidiosos a quienes llegué a coger yo les hice comprender lo que me había pasado: ¡que yo no había llegado para jugar y perder!... CARLOS VASQUEZ APARICIO Ayer llegué a la cantina justo al comenzar un juego me senté a la mesa y luego pedí un vaso de cachina. Corté de manera fina delicado y respetuoso en esto soy como el oso empiezo cauto y prudente y me pongo irreverente viéndome ya ganancioso. Miraban con la jactancia de los viejos entendidos pendencieros y atrevidos embriagados de arrogancia. Muy poco su petulancia entre risas me tragué al rato les embargué sus cosas en la partida. Conocieron mi medida porque a todos les gané. Quisieron seguir la apuesta y alimentar mi ambición me picó la tentación de continuar con la fiesta. Pero tengo muy bien puesta la cabeza y les mostré que hace mucho que dejé de embriagarme en mi reflejo. Como gallo listo y viejo al instante me planté. Un tipo de los mayores que el maestro parecía me dijo "es muestra de hombría el apostar sin temores..." "Reciba pues mis honores apostador talentoso..." le dije en tono gracioso al que me lanzó el pañuelo... Lo dejé besando el suelo enojado y orgulloso. Otro de ellos me salió matoncito y lisonjero y el maldito traicionero sin aviso me empujó. Pero sin ganas quedó el mayor de los tramposos partí sus labios babosos de un tremendo puñetazo le dije "yo me adelgazo a todos los envidiosos..." Allí me saltó un moreno con arranques de asesino y me rozó ese cochino su cuchillo con veneno. Le demostré que soy bueno y difícil de romper me bastó con responder con mi cuchillo afilado... Pregunten cómo he dejado a quienes llegué a coger. Yo soy un hombre de paz no ando buscando pelea pero si alguien me golpea soy violento y montaraz. Si me agreden soy capaz de cosas feas de ver. Que dejaran de perder el tiempo dándome lata que soy persona que mata yo les hice comprender. Al rato llegó un amigo curioso por mi tardanza me vio metido en la danza y quiso bailar conmigo. Casi recibo el castigo de todo el grupo enojado pero este amigo que es dado a jugarse por entero le entró sin saber primero lo que me había pasado. Ya siendo dos fue pareja la tormenta que se armó a mi amigo le pasó un cuchillo por la oreja. Como zorra astuta y vieja allí devolvió el recado y me dijo "preocupado me has tenido todo el día..." Supo que algo pasaría que yo no había llegado. Allí no más acabamos la pelea que se armó a todo el que se paró enseguida lo sentamos. Y les dije "ya nos vamos porque es hora de comer..." y pudieron entender que conmigo va la suerte que yo no reto a la muerte para jugar y perder. Volver al Indice